meknes marruecos
Foto por: Alik Shahaf en Flickr

Cuando se habla de fantasía refiriéndose a Marruecos no hay que interpretar esta palabra en su definición literal y más extendida, la que habla de representación ficticia. En el país alauita la fantasía es un espectáculo ecuestre, allí denominado Tbourida, que se celebra en casi todos los rincones de su territorio evocando la táctica clásica de guerra.

De todos esos sitios son especialmente interesantes los que se realizan en el sur. Marrakech es un escenario habitual, por ejemplo, pero probablemente el evento más importante sea el Festival de la Fantasía de Meknés (Mequinez) debido a que la ciudad y su entorno constituyen el mayor punto de crianza de caballos del país. Las cuadras del castillo de Dar El Beida, del siglo XVIII, acogen actualmente la Real Academia Militar y las del gran sultán Mulay Ismail tenían capacidad para 120.000 animales nada menos. Doble interés, por tanto, para una visita, ya que esta urbe es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1996.

El festival, que originalmente se llamaba Aid El Broud (Fiesta de la Pólvora) nació en Meknés porque era una costumbre de los jinetes bereberes y esta ciudad es la capital de dicha etnia. Estos expertos caballistas combatían inseparables de su montura, dando inicio a una gran tradición en la que se intenta demostrar el grado de compenetración entre ambos.

Desde Meknés se extendió al resto de Marruecos, normalmente como colofón de alguna fiesta (moussems o peregrinaciones, ferias de ganado…), aunque ahora es un espectáculo en sí mismo. El caso que nos ocupa es un poco especial porque aunque hoteles y agencias de viajes organizan fantasías para los turistas, aquí se celebra un auténtico festival en el que no faltan la música, el baile, el mercado y la gastronomía.

Eso sí, el momento culminante llega con el galope de los caballos, el ruido de los disparos y el olor de la pólvora. Se lleva a cabo en las afueras, donde hay amplios espacios que permitan el desarrollo del mismo, y consiste en una carga de caballería efectuada por un grupo de jinetes vestidos a la usanza tradicional, chilabas blancas y turbantes, sobre sus animales árabes ricamente enjaezados.

Al llegar a cierto punto deben frenar y disparar simultáneamente sus mukkhala, unas espingardas que suelen fabricarse de forma totalmente artesanal. Ésa era la manera tradicional de combatir en otros tiempos, como pudieron comprobar los ejércitos español y francés en el siglo XIX, sólo que en lugar de pequeños grupos lo hacían en unidades más grandes que se relevaban.

Y, en efecto, uno tras otro, esos diversos grupos participantes cargan en sucesivas oleadas repitiendo el esquema para ver quien consigue el mayor grado de coordinación. La clave está en que las detonaciones se oigan como si fuera una sola, y la dificultad, en que hay que guiar al caballo con una sola mano para que la otra quede libre y pueda apretar el gatillo apuntando el arma hacia arriba. Una curiosidad: la tradición dice que el ganador lo determinaban las mujeres del público, según la intensidad de los saltos que daban.

Los vuelos baratos a Fez, el aeropuerto más cercano, permitirán a cualquier viajero disfrutar del festival de la Fantasía. Y si alguien no puede ir en estas fechas tiene una segunda oportunidad al mes siguiente, octubre, en Tizza, con el Festival del Caballo.