
Foto: alloggiarevenezia
Venecia debe su existencia al mar. Esto es una obviedad para todo aquel que visite la ciudad aprovechando alguno de los múltiples vuelos baratos que enlazan con ella. Canales formando un entramado laberíntico de calles, vaporettos en lugar de autobuses e incluso las inundaciones que anegan la Plaza de San Marcos cada año parecen ponerlo de relieve.
Pero los mismos venecianos son conscientes de que deben a las aguas buena parte de su esplendor histórico, de ahí las variadas celebraciones que suelen hacer a medio camino del espectáculo recreacionista y el deporte. La Regata Storica y la Vogalonga son los mejores ejemplos, sin duda, pero no los únicos. En la segunda mitad de septiembre (el 18 en 2011) se pone fin a la llamada Stagione Remiera oficial, la temporada de remo, con la celebración de una última regata: la de Burano.
Con salida en la isla de San Erasmo y meta en la de Burano, un pintoresco lugar famoso por las labores de encaje de bolillos tradicionales, la Regata di Burano no sólo pone fin hasta el año siguiente a las competiciones deportivas en el Adriático sino que ofrece la posibilidad de revancha a los perdedores de la Histórica, su inmediata predecesora en el calendario (en agosto), de ahí que se la conozca también con el consecuente nombre de Rivincita della Storica.
La competición no está reservada sólo a los hombres, pese a la dureza de este deporte. Las mujeres también participan, sólo que mientras ellos utilizan las clásicas góndolas ellas deben hacerlo en otro tipo de embarcación, la mascarette. Incluso lo hacen niños también, a bordo de un tercer modelo, los pupparini, siendo éstos los que abren la regata a las 15:30, seguidos de las féminas a las 16:15 y de los remeros masculinos a las 17:00. En los tres casos hay dos remeros por bote, uno delante y otro detrás, que bogan de pie.
Se trata de una jornada festiva, por lo que la afluencia de público es casi tan masiva como en ocasiones anteriores. Por supuesto, es de asistencia libre y gratuita, constituyendo la mejor atalaya para ver el espectáculo el puente del ferry. Los vivos colores con que están pintados los cascos de las barcas facilitan el seguimiento. Y para quien no tenga bastante, el resto del día se completa con conciertos de música y otras atracciones.















