india
Foto por: gopal1035
Los cambios de un continente a otro no son sólo geográficos, pues las diferencias físicas del entorno inciden en el comportamiento de sus gente y provocan otras culturales. A veces incluso dentro de un mismo país cuando éste es lo suficientemente grande, como es el caso de la India. Si en Europa el Carnaval celebra el fin del invierno y la llegada de estaciones más suaves allí ocurre algo similar pero al revés: es precisamente la entrada a la época invernal la que motiva la fiesta porque ello supone el final de las tórridas temperaturas estivales. Este paso se produce oficialmente el 17 de octubre y lleva por nombre Dussehra.

Por supuesto, tan prosaica razón se envuelve con un argumento mucho más jugoso como es la mitología hindú y, así, el festival supone una representación del combate entre el héroe Rama y Ravana, el rey de los demonios, que había secuestrado a su esposa Sita. Al final, tras una encarnizada batalla entre las huestes de ambos, Ravana, su hermano Kumbhkarna y su hijo Meghnad acaban mordiendo el polvo y la mujer es rescatada.

Sin embargo no es polvo lo que se respira durante los festejos sino el humo del fuego. Y es que los demoníacos personajes se recrean mediante grandes muñecos de madera que miden tres metros de altura y están pintados con coloristas ropajes y semblantes terribles… y a los que se rellena con paja y pólvora. Entonces, al final del noveno día del Navariti -el festival también se conoce como Vijayadashmi porque dura diez jornadas-, son colocados al aire libre ante la multitud, que asiste a la llegada del ejército de Rama, interpretado por actores también convenientemente ataviados a la manera tradicional. Una lluvia de flechas incendiarias cae sobre Ravana y los suyos, prendiendo el contenido de los muñecos y haciéndolos estallar en medio de ensordecedoras y espectaculares tracas que ilusionan a los asistentes incitándoles a aclamar la victoria de su héroe: ¡Ramachandra ki jai!

Por supuesto, no todo se reduce a las explosiones, ya que éstas son sólo el último día, el décimo (que es lo que quiere decir más o menos la palabra Dussehra): también hay procesiones, música, baile, alegría y, con ese vivo cromatismo indio tan representativo, se reproducen escenas de la vida de Rama y su hermano Lakshman.

Como decíamos al principio, la india es un país muy grande y la fiesta adquiere características distintas según la región, aunque ya se ha visto que en el fondo comparten origen. De todas formas el nombre de Rama siempre está presente al tratarse de la octava reencarnación de Visnú, protector de los hombres y la tierra, por lo que repetirlo sirve para purificar el alma. Aún así en la zona de Bengala, colindante ya con Bangla Desh, es la diosa de la fertilidad, Durga, la que centra el proceso de los festejos combatiendo con el búfalo maligno Mahishasura, mientras que en Tamil Nadu es típico fabricar pequeñas muñecas con las que se hacen recreaciones de las historias del Ramayana. Queda al criterio del viajero qué lugar elegir para vivirlo; aquí se puede sugerir dónde buscar vuelo.