estados unidos dakota del sur

Una de las imágenes iconográficas del salvaje oeste americano es la de las manadas de bisontes (o búfalos, como los llaman allí) pastando en las grandes praderas, atravesando las vías férreas o corriendo en estampida cuando los indios organizaban una cacería. Más triste es la de las matanzas de estos animales por los cazadores que los mataban por diversión y que los pusieron al borde de la extinción.

Afortunadamente y merced a arduos trabajos, se consiguió recuperar a esta característica especie que sólo habita en América del Norte (la europea es otra diferente). Pero mantenerla requiere cuidados continuos y un ejemplo perfecto de ello es la celebración de un evento denominado Buffalo Roundup & Arts Festival que tiene lugar la segunda mitad de cada mes de septiembre.

Se desarrolla en el Custer State Park de Dakota del Sur, al pie de las Colinas Negras, muy cerca de donde el legendario Séptimo de Caballería del coronel George Armstrong Custer fue derrotado por los sioux en 1876. Se trata del mayor parque de EEUU de su estilo, con 29.542 hectáreas de superficie, un lugar espléndido que atrae a muchos turistas.

Este año el festival cumple su 47ª edición y se celebrará entre los días 22 y 24 del mes. Los dos primeros se centran en la parte lúdica, que consiste en una feria de artesanía -de la que hay que destacar especialmente los productos típicos indios-, otra gastronómica (el Chili Cook Off) y el acostumbrado acompañamiento de espectáculos musicales.

En la última jornada tiene lugar el verdadero motivo del evento, el encierro de la manada de bisontes en corrales, una experiencia inolvidable para quien la viva: unos 1.500 ejemplares son dirigidos por cowboys -y cowgirls hoy en día- a caballo hacia grandes corrales en medio de una vorágine que combina el ruido ensordecedor de los animales en marcha con el polvo que levantan a su paso y el temblor de tierra que producen.

El objetivo es examinarlos y prepararlos para la llegada del próximo invierno, una estación dura en esas latitudes, con temperaturas extremas y nieves cubriendo el terreno hasta el horizonte. Los bisontes jóvenes son marcados a fuego y se localizan las hembras preñadas para ayudarlas en el parto. Además se selecciona un número de reses para su venta, otro acontecimiento típico que tendrá lugar el tercer sábado de noviembre, pues la escasez de pastos en la estación que se aproxima sólo permite alimentar a un número determinado de bisontes, de ahí que se vendan varios cientos, según el año.

Aunque la capital de Dakota del Sur, Pierre, tiene aeropuerto local, para un viajero español no es fácil llegar y por eso lo más sencillo será hacerlo tomando vuelos baratos a Nueva York, por ejemplo, y buscando desde allí conexiones nacionales.