la granja de san ildefonso espana espana
Foto por: El viajero incidental

La localidad segoviana de La Granja de San Ildefonso está estrechamente ligada a la Corona española desde que en 1721 el rey Felipe V ordenara construir un palacio en esa localidad para pasar el verano, por ser las temperaturas más suaves que en Madrid. “Mi pequeño Versalles”, lo llamaba; al fin y al cabo, el que se había convertido en primer Borbón hispano era nieto del francés Luis XIV. Quizá por esto el día de San Luis (25 de agosto) es una de las tres jornadas en las que se abren las puertas del Real Sitio para que la gente asista a la llamada Romería del Agua, siendo las otras dos el 30 de mayo (San Fernando) y el 25 de julio (Santiago)

¿Qué es lo que ocurre en esas fechas? Lo mejor es reservar alguno de los vuelos baratos a la capital y desplazarse allí para vivirlo en persona pero conviene hacer algunas advertencias. Por ejemplo llevarse un chubasquero o ropa de repuesto y, si no se quiere terminar empapado, mantener las distancias con los surtidores de las fuentes y dejar que sean los más jóvenes los que disfruten con la mojadura. Porque aunque habitualmente sólo funcionan 4 de las 26 fuentes barrocas que hay en los jardines (10 minutos cada una a partir de las 17:30 los miércoles, sábados y domingos), el día de San Luis se van encendiendo varias progresivamente de forma que termina una y, tras un breve tiempo para que la gente se desplace, empieza la siguiente.

La primera, en torno a la cual están congregadas miles de personas, se anuncia a toque de silbato y se pone en marcha, con sus surtidores lanzando agua a 40 metros de altura. Cabe aclarar que ninguna fuente usa motores: fueron diseñadas para funcionar gracias a la potencia que adquiere el agua al discurrir desde un lago artificial llamado el Mar por el desnivel del terreno, utilizando únicamente la fuerza de la gravedad. Y es que no hablamos de unos jardines cualquiera sino de 6 kilómetros cuadrados en los que se armonizan bosque, pradera, setos, laberintos, etc.

Todo empieza pues con los 10s minutos en los que la gente aplaude el espectáculo hídrico; no es raro que estudiantes y grupos de amigos aprovechen para tomar un improvisado baño. Pero la fuente se apaga poco a poco para dar paso a la siguiente durante otros 10 minutos y así se va recorriendo un circuito en el que las fuentes se relevan una tras otra. Todas diferentes, formando dibujos y juegos de agua con sus chorros cruzados, aumentando aún más la belleza de las figuras de plomo (con pátina de bronce) que representan motivos de la mitología clásica, aunque se conocen comúnmente con nombres más descriptivos: los Baños de Diana, la Fama, los Vientos, las Ranas, las Ocho Calles… No haya miedo de perderse; basta con seguir a la multitud.