sevilla espana
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La Feria de Abril no sólo es una de las citas de ocio por excelencia para la localidad donde se celebran, Sevilla, sino para toda Andalucía y, por extensión, España, de ahí la enorme afluencia turística a la capital andaluza, facilitada por los numerosos vuelos que enlazan su aeropuerto. El final del invierno y el principio de la primavera envuelvan a la ciudad hispalense en una vorágine continua de festejos que empiezan con el Carnaval, siguen con la Semana Santa y culminan en esta Feria de Abril que este año, paradójicamente, será en mayo, del 3 al 8, porque los anteriores eventos se desarrollan también más tarde y la Feria empieza normalmente dos semanas después de Pascua.

El origen se remonta al año 1846, cuando Narciso Bonaplata y José María de Ybarra, curiosamente ninguno de ellos andaluz sino catalán y vasco respectivamente, propusieron al Ayuntamiento celebrar una feria ganadera regional. Se hizo al año siguiente en el Prado de San Sebastián, con exposición de ganado bovino, ovino y equino, entregándose premios -alguno tan curioso como 6.000 reales para el toro más rápido en carrera (!)- e instalándose puestos de comida y bebida, tiovivos, etc. Desde entonces fue creciendo progresivamente e incorporando novedades, como los carteles oficiales (1890), la ampliación de días (de 5 a 6 en 1914) o la introducción de la luz eléctrica.

Esta última se plasma especialmente en la Portada, la entrada al recinto ferial, que rememora la antigua pasarela de acceso al Paseo de San Sebastián. Su diseño y construcción lleva meses de trabajo, previa selección en un concurso municipal. Está compuesta por alrededor de 22.000 bombillas cuyo encendido, que congrega a un público masivo, supone la señal de salida para los festejos; es la ceremonia del Alumbrao. El reglamento dice que la portada debe tener una decoración basada en motivos regionales pero desde 1988 se centra en temas relacionados con la ciudad de Sevilla. Por ejemplo, en 2003 fue el quinto centenario de la Universidad, en 2005 el siglo cumplido por el Sevilla Club de Fútbol y este año serán los 500 años de la primera vuelta al mundo.

Si en 1856 la afluencia de público fue tal que hubo que dividir la parte profesional del evento de la de ocio, en 1973 se abandonó el Prado de San Sebastián para trasladarse al barrio de los Remedios, en La Cartuja. Son 40.000 metros cuadrados en los que se pueden distinguir dos zonas: el Real de la Feria, con un millar de casetas (privadas), y la llamada Calle del Infierno, la zona dirigida a la diversión donde se establece el parque de atracciones. Música, toros, tapas, manzanilla, sevillanas, castañuelas, moteros, trajes de flamenca y campero, caballos, calesas, sol, lluvia… Son algunas de las palabras que sirven para definir unos festejos que terminan con un espectáculo pirotécnico en el que se emplean casi millar y medio de kilos de pólvora.