ruhr alemania
La Cuenca del Ruhr ha sufrido una de las transformaciones más importantes que se recuerdan en Europa. Zona industrial por los cuatro costados, la reconversión a nuevos modelos económicos que ha sufrido la ciudad es hoy espejo dónde muchas otras regiones se miran cuando el modelo económico y productivo anterior no funciona y deben encontrar uno nuevo.

Lo más sorprende es que el visitante menos precabido, a priori ignorante de lo que le aguarda en la cuenca del Ruhr, no espera la belleza de sus parajes y sus complejos industriales. Muy lejos de lo que uno se espera de una zona con industria pesada (imaginamos fea, gris y sucia), zonas industriales en activo y aquellas que han sido rehabilitadas y transformadas en parques, jardines y zonas de exposición unen a los alemanes de la región a los que muchas veces se les puede ver pasear orgullosos entre antiguas minas y hornos de hulla en los que no hace mucho tiempo trabajaban abuelos, padres y nietos.

Hay muchos destinos que destacar en esta región, curiosamente Ciudad Europea de la Cultura 2010, primera vez que otorgan este título no a una ciudad. Porque la Cuenca del Ruhr comprende más de 53 poblaciones dentro de su zona de influencia, cada una de ellas con su propuesta. Por lo tanto, para visitar la región tan sólo tenemos que elegir una de las ciudades como destino, como por ejemplo los vuelos a Dortmund que unen de manera económica nuestro país con Alemania.

En Essen, a menos de 5 km, encontramos el complejo industrial de la mina de carbón de Zollverein, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 2001 y entre cuyas instalaciones se encuentra el museo del Ruhr. Las minas de Zollverein fueron las más importantes minas de carbón de toda Europa y uno de los motores de la recuperación de la Alemania de la posguerra. Más de 5.000 mineros trabajaban en estas monumentales instalaciones construidas en 1932 por los arquitectos Fritz Schupp y Martin Kremmer, ambos seguidores de la Bauhaus.

La localidad de Bochum, 17 km al este de Essen, alberga uno de los museos más célebres de Alemania: el Deutsches Bergbau-Museum Bochum (Museo Nacional de la Industria Minera de Bochum), que es también el mayor museo minero del mundo. Situado a las afueras del centro urbano, recrea literalmente una mina de 2,5 km de largo a 22 metros de profundidad.

Pero finalmente uno de los vestigios industriales más emblemáticos del Ruhr es el Gasometer. Depósito de gas de los años 20, su grandiosidad le hace ser una obra maestra de la arquitectura industrial. Esta construcción de 117 metros de altura ha sido transformada en un inmenso hall de exposiciones en cuyo centro pende una reproducción gigante de la luna. No es de extrañar pues que sea una de las 60 etapas que jalonan la Ruta Europea de la Cultura Industrial, desplegada desde Gran Bretaña hasta los Países Bajos, Francia, Luxemburgo y Alemania.